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Lambrusco es Módena

Lambrusco es MódenaQuienes gustan del buen vino, posiblemente o con una muy alta probabilidad, también gusten conocer sus detalles, su historia, sus orígenes y las características de la tierra que le da vida a tal elixir de los dioses.

Sin lugar a dudas el vino italiano mas conocido internacionalmente sea el Lambrusco y asociado a él la región de Módena.

La historia del Lambrusco es muy antigua y se puede buscar las raíces en épocas de los poetas de la edad clásica; Virgilio habla de un fruto silvestre que crecía a su aire en los prados, una vid apodada “Labrusca vitis”.

Los antiguos romanos disfrutaron del Vino de Lambrusco, pero el reconocimiento internacional actual se debe a que Módena dedica unas 8.000 hectáreas de superficie al cultivo de uva y trabaja para proteger un tipo especial de vid que da cabida a la existencia de la industria vitivinícola más antigua de la zona.

En la zona norte de Italia, protegida por las altas montañas de los Apeninos y en una franja fértil bañada por dos importantes ríos, el Panaro y el Secchia, crecen diferentes tipos de uva lambrusco.

Las bodegas que se encargan de la explotación, han logrado alcanzar una excelencia en la producción y desarrollaron una unión tal que los impulsó a crear un sello de Denominación de Origen Protegida.

Los entendidos enólogos dicen siempre que un vino tiene las características de la tierra de origen y de las manos que lo elaboran. Del Lambrusco dicen que es un vino enérgico, burbujeante, genuino y alegre, como el pueblo italiano.

Un buen recorrido gastronómico para degustarlo in situ debe incluir una visita a Módena, a Santa Croce, en las llanuras de Carpi, una provincia occidental de Módena, Sorbara, donde los ríos Panaro y Secchia casi se tocan y Castelvetro, al sur.

Lambrusco es Módena

Imágenes: hojas de Lambrusco / Vid Lambrusco madura

El vino de Oporto

El vino de OportoEl “vinho do Porto” o dicho es castellano, el “vino de Oporto” también es conocido fuera de las fronteras de Portugal como Oporto o Port.

La materia prima para su elaboración se produce en la región vitivinicultora del Alto Duero y el método de cultivo es en terrazas, que hacen muy difícil la mecanización, la mayoría de las tareas deben realizarse manualmente lo que aumentan los costes de producción.

Existen aproximadamente cuarenta mil hectáreas de viñedo, a unos setenta kilómetros de la ciudad que da nombre al vino: Oporto. La zona se extiende hasta la frontera española, dividida en multitud de parcelas. Cada una de ellas está calificada según unos determinados parámetros de localización, altura, inclinación, exposición al sol, composición del suelo, rendimiento y edad de las viñas. Existen seis categorías, de la A a la F. Las fincas categoría “A” son las mejores y generalmente las ubicadas mas cerca del río.

La obtención de este vino fortificado, se logra con estas uvas especiales y con un proceso peculiar: antes de que termine la fermentación del azúcar natural que presenta la uva, se agrega un aguardiente neutro, que interrumpe el proceso y produce una reacción que deja un porcentaje de azúcar residual, aumentando su graduación alcohólica.

La forma tradicional de elaborar el Oporto es en lagar, recipientes donde se pisa o prensa la uva para separar el hollejo de la pulpa, normalmente de granito. El trabajo de pisar la uva es pesado, por lo que cada vez es más difícil encontrar personal para la tarea y se recurre a procesos industriales, aunque los productores reconocen que el pisado en lagar es el método que logra extraer la mayor cantidad de compuestos aromáticos y de color de la uva.

La entidad reguladora de estos vinos es el “Intituto de Vinho do Porto” (IVP), que proporciona el aguardiente que se añade, procedente de la misma zona del Duero y que contiene un setenta por ciento de alcohol.

Los Oporto se caracterizan por su intensidad aromática, su alta graduación de alcohol, su dulzura y la tanicidad de alguna de sus variedades.

Se puede tomar como aperitivo, como digestivo o para acompañar postres o quesos fuertes. Se deben disfrutar a temperatura ambiente y nunca enfriar. Si la temperatura ambiente es excesiva, se recomienda dejar las botellas en un lugar fresco antes de consumirlo.

Imagen: copa de vino Oporto

El vino de Madeira

El vino de Madeira

El vino de Madeira, famoso en todo el mundo, tiene un sabor distintivo que le otorga un proceso único, descubierto por casualidad y perfeccionado con el mayor de los cuidados.

El rico suelo volcánico, el buen clima y la variedad de cepas llegadas de muchos puntos del planeta, que se adaptaron a la perfección, constituyen una materia prima excelente. Se producía una cantidad importante que permitía la exportación.

Desde la isla partían barcos hacia el nuevo y el viejo continente. El movimiento, ese constante balanceo de las olas, las brisas marinas y el calor que soportaban los barriles en las bodegas de los barcos hizo que se desarrollaran diferentes sabores en el vino, que adquirió un sabor más fuerte.

El paso por el ecuador calentaba el vino como una sauna y aceleraban el proceso de maduración. Su sabor único se lo concedía los largos viajes que debía sufrir para llegar a destino.

Ese fue el secreto de su fabricación hasta 1794, cuando se inició la aplicación de la ciencia a este proceso. Comenzaron a experimentar con diferentes técnicas, como el llamado “sauna caliente”, en el que se calentaba el vino durante 3 meses a una temperatura de 50ºC, hasta encontrar el punto exacto de maduración y sabor.

En la actualidad los tanques son acero inoxidable calefaccionados, además se utiliza otro método tradicional llamado “Canteiros” que consiste en almacenar el vino en barriles durante un periodo que puede ir desde los veinte hasta los cien años, con calor natural que produce el añejamiento.

Gracias a los piratas, durante el siglo XVII el vino de Madeira se hizo conocido en el mundo entero, sin querer contribuyeron a su distribución.

En 1661 Carlos II, rey de Inglaterra, obtuvo el permiso de distribuir el vino por todas las colonias británicas gracias a su matrimonio con la hija del rey de Portugal. Así llegó a los puertos de África, India y América.

En el siglo XVII se enviaba regularmente a Boston, Baltimore, Filadelfia y Nueva York, a pedido de personajes como Benjamín Franklin o el presidente de Estados Unidos, George Washington.

Durante el siglo XVIII la industria del vino en Madeira era propiedad de ingleses afincados o nacidos en la isla, hasta que una plaga destruyó el noventa por ciento de los cultivos y la mayoría abandonaron el negocio.

A inicios del siglo XX se comenzaron a recuperar gradualmente los cultivos. En 1979 se fundó el “lnstituto do Vinho da Madeira” que dirige y controla toda la producción, desde la siembra, la fermentación, embotellado y concede el sello oficial de calidad.

Imagen: vino en Madeira

Ribera del Duero

Ribera del Duero

Continuando ruta por Castilla y León, hoy propongo recorrer una zona conocida internacionalmente por la calidad de sus vinos: Ribera del Duero.

Pero no voy a hablar de la ribera del río Duero, sino de la zona agrupada bajo un consejo regulador que certifica la calidad de los vinos que se producen en Burgos, Segovia, Soria y Valladolid, en once mil hectáreas de viñedo repartidas en diferentes municipios.

La ribera tiene una altitud media que supera los ochocientos metros, con un clima de temperaturas extremas en verano e invierno, largas sequías en los calurosos veranos y heladas y nevadas en invierno. Las viñas que sobreviven son las protegidas por las laderas del cauce del río, que desarrollan una fortaleza y producen sustancias vitales que transforman los frutos en extraordinariamente intensos, con los que se producen vinos oscuros, profundos, aromáticos, con una gran concentración, estilo y longevidad.

La calidad de los vinos se une a los grandes atractivos turísticos, artísticos y culturales de cada pueblo. El río es el eje que une a más de cien a lo largo de la franja vitivinícola de ciento quince kilómetros de longitud y treinta y cinco de ancho.

Por momentos calmo, por momentos caudaloso, los pueblos y sus habitantes se han identificado con él y con los frutos de esta tierra, se han adaptado y construido en alguno de ellos, obras catalogadas de arquitectura popular: bodegas subterráneas unidas a las laderas, formando ciudades bajo tierra.

En otras partes, el río atraviesa localidades que aún conservan su puente medieval, un castillo, la fortaleza en lo alto, desde los que se puede observar pueblos de callejuelas empedradas y estrechas. que respetan las pendientes, iglesias y campanarios.

No solo se encuentran pueblos en la ribera, también importantes ciudades, castillos y palacios ilustres, monumentales iglesias, monasterios y conventos.

Esta zona vive por y para sus vinos, pero también cuenta con un plan de dinamización turística, que ha creado un programa denominado “La Ruta del Vino Ribera del Duero” integrado por treinta y tres bodegas, dieciocho restaurantes, dieciséis alojamientos, ocho enotecas, cinco museos, tres spas entre otras empresas del sector.

Se pueden visitar las bodegas, conocer los procesos de elaboración de los vinos, desgustarlos junto a la excelente gastronomía de la zona.

Una forma diferente de relajarse y disfrutar con todos los sentidos.

Ribera del Duero

Imágenes: Ribera del río Duero | Interior de una bodega