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Tavira

Tavira

El Algarve portugués esta lleno de pequeñas ciudades con encanto, como por ejemplo la que visitaremos hoy: Tavira.

Tavira es una pequeña urbe, un antiguo pueblo costero construido a ambos lados del río Gilão, sobre el que se edificó un puente romano en el siglo XII, obra pintoresca y resistente, ya que soportó el gran terremoto de 1755  que destruyó magnificas obras por todo el territorio de Portugal.

La mejor forma de descubrir esta hermosa ciudad es recorrerla siguiendo la ribera del río y explorar las callejuelas que nacen a ambos lados.

Una parada en el camino se puede realizar en el antiguo “Mercado da Ribeira”, que ha sido acondicionado para ofrecer servicios gastronómicos, cafeterías y una oferta cultural variada, artesanía de la región y exposiciones de artistas locales.

Tavira ostenta el récord de iglesias en el Algarve: treinta y siete. Como difícilmente apetezca recorrerlas todas, al menos es recomendable acercarse a contemplar el portón renacentista de la Igreja da Miserícordia, una de las más bellas. Al atravesar el mismo, se pueden apreciar escenas bíblicas dibujadas en el típico azulejo artístico portugués, especialmente las que respectan a la vida de Jesucristo y elementos que van desde el barroco al neo-clásico, ya que ésta fue una de las iglesias restaurada, debido a los grandes daños causados por el terremoto.

Si se busca contacto con la naturaleza, esta asegurado por la variedad de playas y espacios protegidos, como el que ofrece el Parque Natural de la Ría Formosa, o la Ilha de Tavira a la que se puede llegar por medio del ferry que la une con la ciudad o también los aquataxis donde pueden viajar hasta seis personas.

La gastronomía es excelente, los productos frescos del mar garantizan la calidad.

Es una ciudad que vive del mar y del turismo, pero donde también se aprecia el verde de los campos cultivados y las frutas y las verduras recién cosechadas en los mercados.

Imagen: una de las 37 iglesias de Tavira

Ilha Terceira

Ilha TerceiraFormando parte del grupo central de las Azores, que son un grupo de nueve islas portuguesas situadas en medio del océano Atlántico, encontramos a la Ilha Terceira, que tiene un nombre poco original, fue la tercera en ser descubierta por los exploradores portugueses y así fue bautizada. Por pura coincidencia, es la tercera en tamaño.

La isla fue colonizada alrededor del año 1450, siendo sus pobladores principalmente de origen flamenco, los que se dedicaron a la agricultura, con énfasis en el cultivo de cereales. La parte este de la isla es una gran meseta volcánica, cuyas laderas descienden suavemente hacia la costa, una tierra de gran fertilidad que ha hecho que hasta nuestros días produzcan grandes cantidades de granos.

La capital de Ilha Terceira se llama “Angra do Heroismo”, nombre que le fue concedido por el rey Pedro IV en 1834 por el espíritu de sacrificio y patriotismo ante su resistencia al rey Miguel I de Portugal y Borbón, apodado “el Tradicionalista”, durante la Guerra Civil que se libró entre Absolutistas y Liberales entre los años 1820 y 1831.

Pero esta isla ya destacó desde los Siglos XVI y XVII por su importante puerto, donde hacían escala los galeones españoles que regresaban del Nuevo Mundo cargados de riquezas.

En Angra se almacenaba oro, especias y seda, por lo cual era asediada permanentemente por los piratas, en especial por los enemigos de la Corona Española, tantos los franceses como los ingleses. Se recuerda especialmente un episodio ocurrido en 1597, cuando Sir Francis Drake, liderando una flota de unos cien barcos, intentó conquistar los galeones españoles cargados de oro y plata que se encontraban anclados en el puerto de Angra sin conseguirlo.

La capital tiene un casco histórico digno de una visita minuciosa, tal es así que el centro de la ciudad fue declarado como Patrimonio Histórico de la Humanidad en 1983 por la UNESCO.

Imagen: vista del puerto de Ilha Terceira

Évora

ÉvoraHoy visitaremos otra joya portuguesa que está incluida en la lista del patrimonio mundial de la humanidad que elabora la UNESCO.

La ciudad de Évora tiene una historia tan rica que le ha valido tal galardón, otorgado en el año 1986.

Sus orígenes se remontar a la época de los romanos, que fundaron una villa en el año 80 a.C. con la finalidad de establecer una avanzadilla militar. Luego fue conquistada por los musulmanes y finalmente dominada por los cristianos desde en año 1166 hasta la actualidad.

La riqueza de la llamada “era de los descubrimientos” de Portugal repercutió muy favorablemente en esta ciudad, incluso la corte pasaba largas temporadas allí.

Por cambios producidos en la monarquía, los reyes sucesores prefirieron trasladarse a Lisboa, con lo que Évora perdió su protagonismo y en la actualidad cuenta con la mitad de la población que en épocas medievales.

Évora conserva su encanto y es una ciudad próspera, localizada en el centro de una región minera y agrícola, donde se produce hierro, amianto y cobre, también corcho y mármol y su fuerte es la producción de cereales.

Esta ciudad invita a recorrerla a pie, todas las calles y los monumentos que encontramos a nuestro paso tienen algo destacable, palacios, mansiones e iglesias del siglo XVI y las propias calles, que no pueden ocultar su condición de cruce de caminos y obligan al caminante a realizar un errático deambular por una intrincada red de callejuelas y plazas.

Es recomendable comenzar el paseo por la Évora romana, donde se levantó la cerca velha, aunque de los ciento ochenta metros de los muros solo quedan algunos restos, torreones en la parte alta de la ciudad y varias puertas, la mas conocida es la Porta da Moura o conocer el Aqueduto da Agua da Prata, reconstruido en 1522.

Évora

Imágenes: Praça do Giraldo / Turista en un momento de descanso

 

Aveiro, la “Venecia portuguesa”

Aveiro, la “Venecia portuguesa”Esta ciudad situada en la mitad norte de Portugal, tiene ciertas características que nos hacen recordar a otras europeas, pero fundamentalmente a una conocida ciudad italiana, por sus canales bañando la ciudad.

Aveiro es conocida como la “Venecia portuguesa”. Es una pintoresca ciudad surcada por canales y rodeada de salinas, debido a su construcción en el interior de una ría que discurre paralela al océano Atlántico.

Aveiro está dividida por un canal central, muy amplio, con suficiente espacio para servir de puerto de atraque de pequeñas embarcaciones, dentro de las que se pueden observar un tipo tradicional denominado “Mouliceiro” que son utilizadas para la extracción de algas de los canales, que luego son utilizadas para abonar los campos.

Estas embarcaciones se asemejan a las góndolas por tener grandes proas curvadas, pero las de Aveiro están decoradas con tonos brillantes plasmando escenas de la vida de los pescadores.

Si se quiere completar la experiencia, es una buena opción dar un paseo por la ría de Aveiro, para descubrir la amplitud de sus aguas después de recorrer los canales, algunos tan estrechos que otras embarcaciones y las propias casas se pueden tocar simplemente extendiendo la mano.

El desarrollo de la ciudad estuvo dada por su cercanía con el mar, por la pesca del bacalao y por el tesoro que entrega la ria en forma de sal que se acumula en montículos.

La parte más atractiva de Aveiro se encuentra alrededor del puente sobre el canal principal, donde se emplaza el barrio histórico.

Alrededor de “La Praça do Peixe”, el mercado que diariamente vende pescado fresco existe un gran movimiento y por la noche ésta plaza cambia de protagonistas, para convertirse en lugar de esparcimiento y encuentro de turistas y lugareños que se reúnen en sus numerosos bares y restaurantes.

Otro de los atractivos de la ciudad son los azulejos, un sello de los orígenes que están presentes en toda la arquitectura, desde las antiguas casas de pescadores, la Catedral, el Teatro e incluso en los edificios modernos.

Aveiro, la “Venecia portuguesa”Imágenes: Casas en un barrio de Aveiro / Canal principal de Aveiro