Islas de los Uros
Dentro de las grandes maravillas con las que cuenta Perú, algunas naturales y otras elaboradas por la mano del hombre, encontramos el lago navegable más alto del mundo, situado a una altitud de 3.812 metros sobre el nivel del mar: el Lago Titicaca.
En este lago encontramos una serie de islas muy especiales, llamadas las Islas de los Uros, habitadas por población indígena, descendientes de una de las culturas más antiguas de América.
Lo que hace a estas islas mas especiales aún, por si no fuera suficiente su ubicación geográfica y sus habitantes, es el hecho de que son artificiales.
A la superficie del agua asoman en abundancia las plantas de totora, también conocidos como juncos, a pesar de que el lago tiene unos diez metros de profundidad. Entretejiendo esas totoras con otras cortadas y secadas previamente, han fabricado estas islas flotantes, a base de colocar capas sucesivas de barro y paja.
Las islas tienen entre dos y tres metros de espesor y flotan por efecto de los gases que se producen por la descomposición de los materiales y quedan atrapados entre las raíces. A pesar de la fijación natural, las islas son amarradas al fondo del lago mediante cuerdas y estacas.
La totora es una de las fuentes principales de la economía, además de utilizarlas para ser esparcidas uniformemente por la superficie de las islas, también elaboran objetos entretejiendo las fibras y fabricando embarcaciones para trasladarse por el lago.
Los Uros también se dedican a la pesca, a la elaboración de tapices de lana y otras artículos, ya que el turismo representa un alto porcentaje en los ingresos económicos.
Las tiendas de recuerdos se encuentran al aire libre, así como los talleres de artesanías.
Para visitar las Islas de los Uros es necesario realizar una travesía en lanchas a motor desde la ciudad de Puno.
La mayoría de las islas se encuentran dentro del área de la Reserva Nacional del Lago Titicaca.
Imágenes: Islas de los Uros / Mercado al aire libre





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