Bucarest
Esta metrópolis construida a la orilla del río Dâmboviţa, es la capital y ciudad más grande de Rumanía.
Es una hermosa mezcla de estilos arquitectónicos, ya que se conservan edificios desde su origen, como la Corte Vieja – Curtea Veche – de 1459, edificios clásicos y elegantes, grandes y fríos edificios públicos, mezclados con bloques de apartamentos de diseño un tanto anti-estético, herencia de la época estalinista.
El inicio de la ciudad como tal, está vinculado a la creación del Palacio de Vlad Tepes, el duro gobernante del siglo XV, apodado Vlad el Empalador. Al oficializar Bucarest como su residencia de verano, se estableció allí la corte, con lo cual se produjo un florecimiento de la ciudad.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la inspiración arquitectónica y el bullicioso ambiente cultural situaron a Bucarest nuevamente en el mapa, momento en que la apodaron París del Este o “La pequeña París”, con la construcción de un Arco del Triunfo como el que cuenta la ciudad luz.
Con amplias avenidas custodiadas por altos árboles, la ciudad invita a pasear por ella, con infinidad de espacios verdes, jardines, parques, lagos, naturales como el Floreasca, el lago Tei y el lago de Colentina y otros artificiales, como el lago Cişmigiu.
También se pueden apreciar gigantes de cemento, como el Palacio del Parlamento, un edificio que cuenta con seis mil habitaciones y que según el libro Guinness de los Récords, después de El Pentágono, es la construcción destinada a uso administrativo más grande del mundo, un capricho del presidente Nicolae Ceauşescu que no pudo ver concluido y que al día de hoy, tiene áreas sin finalizar.
Otro aspecto de la ciudad que llama la atención es la profusión de templos de diferentes religiones, cohabitan iglesias ortodoxas, con sinagogas, monasterios e iglesias de origen medieval.
Al salir de compras, no puedes olvidar adquirir como recuerdo una artesanía en madera, todo una especialidad local.
Imágenes: Bucarest / Palacio del Parlamento



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