Con la llegada del otoño se abren nuevas posibilidades para recorrer los innumerables Parques Naturales con los que cuenta el territorio español, para visitar algunas zonas que por las altas temperaturas estivales no es recomendable acudir para practicar senderismo o pasar el día en contacto con la naturaleza durante otros meses del año.
Al norte de la provincia de Jaén, en Andalucía, el Parque Natural Despeñaperros es uno de esos lugares que se recomienda evitar en épocas de calor.
Es principalmente un desfiladero, producto de la erosión del río que le da nombre: Despeñaperros y que labró un pasaje natural entre Andalucía y la meseta castellana.
Dentro del Parque Natural se pueden apreciar diferentes paisajes, desde grandes masas de rocas verticales con forma de columnas rectangulares, denominadas Los Órganos, formadas por cuarzo de gran dureza, cañones, cortados y varios saltos de agua, de diversos caudales.
Posiblemente la mas vistosa de las caídas de agua sea la Cascada de la Cimbarra, pero con energías y tiempo suficiente se pueden recorrer otras no tan conocidas y fotografiadas, como el Salto del Fraile y Las Correderas.
Aunque pertenece al Parque, la Cascada de la Cimbarra constituye por si mismo un paraje natural, con un salto de veinte metros de altura, ocasionado por la fuerza del agua en una falla transversal del cauce del río Guarrizas.
Si nos quedamos en las cercanías de esta cascada, se pueden explorar los alrededores, donde se encuentran varias cuevas con importantes testimonios de pintura rupestre del período neolítico, además de abundante vegetación que es utilizada por las aves rapaces para construir sus nidos, entre los que abundan los buitres, las águilas real e imperial.
Una de las ventajas del Parque Natural Despeñaperros es su perfecta señalización, con una gran variedad de senderos, con diferentes niveles de dificultad y diseñados para apreciar distintos aspectos y puntos de interés del Parque.
El sendero denominado Barranco de Valdeazores destaca por los aspectos botánicos del mismo. Su trazado discurre entre un monte mediterráneo, caracterizado por árboles de frutas silvestres y los madroños, ese arbusto típico de flores blancas y frutos llamativos, unas esferas rojo-anaranjadas brillantes, empleados en el sector de la alimentación para preparar mermeladas o incluso licores.
Nunca está de mas decir que, dentro del Parque no se puede recoger ninguna muestra de ninguna especie vegetal, animal o mineral.
El sendero Empedraillo, como su nombre sugiere, es una calzada empedrada. Comienza en la población de Miranda del Rey y se adentra en el Parque. Se cree que tiene origen romano y formaba parte del Camino Real. Es especialmente bonito por el contraste de las piedras con la vegetación que adquiere una policromática tonalidad durante el otoño. Siguiendo por este sendero, se circula junto a alguna pequeña cascada y al pantano del Arroyo del Rey.
El sendero Molino del Batán está circundado por otro tipo de árboles, encinas y eucaliptos y otras especies propias de las zonas de la ribera, ya que transcurre junto al arroyo del Batán. Abundan los alisos y fresnos, la humedad del ambiente promueve la formación de musgo y en un sector de depresión del terreno, en un barranco, se pude apreciar un viejo molino en ruinas de origen árabe.
Si se prefiere hacer un corto paseo por el Parque Natural Despeñaperros e instalar la cesta del picnic sin caminar demasiado, el sendero Río de la Campana es ideal. Hay un área recreativa llamada La Aliseda acondicionada para tal fin.
Además de senderismo, para quienes gustan de montar en bicicleta, disponen de algunos recorridos.
Mientras dure la estancia en el parque, es muy posible que se puedan ver especies animales tales como gatos monteses, ginetas o gatos almizcleros, ciervos y jabalíes. Dicen que es uno de los último lugares donde habita el lince y el lobo. Habrá que caminar con los ojos bien abiertos.
Imágenes: Cascada de la Cimbarra/ Formación rocosa en el Parque Natural Despeñaperros




