Menorca: Cabo y Faro de Cavallería

Menorca: Cabo y Faro de CavalleríaEn Menorca abundan los cairns, nombre inglés con el que se denominan los montículos de piedras, esas pequeñas montañas de rocas superpuestas que van aumentando su tamaño a medida que los viajeros transitan por su lado y realizan una contribución.

Esta tradición es muy antigua y dependiendo de la cultura tendrá una denominación diferente. Se los conoce también como mercuriales, en honor al dios romano Mercurio, que era el protector de los caminos y de los viajeros, o hermas, el equivalente en la mitología griega.

En América Latina, concretamente en el altiplano, son llamadas apachetas y también son colocadas por quienes transitan los caminos para pedir a los dioses que su viaje transcurra con normalidad.

Los menorquines promueven la construcción de estas mini montañas de piedras, transmitiendo su propia tradición, que indica que, quienes aporten una roca a la pila y lo hagan con el deseo de volver a la isla, el deseo se les concederá.

Si después de recorrer Menorca les ha gustado, no hará daño alguno que realicen la ofrenda.

Estas son muy abundantes en la zona del Cabo y del Faro de Cavallería.

Posiblemente sea una reacción natural de todo aquel que contemple una puesta de sol desde esa ubicación, al norte de la isla.

El Faro de Cavallería es muy bonito, no se puede acceder al interior pero vale la pena recorrer los alrededores durante el día, aunque también es muy recomendable una visita próxima al atardecer, para poder apreciar todo el panorama, las olas golpeando con fuerza los altos acantilados o adentrarse en una cueva que permite una visión especial de otras pequeñas islas cercanas.

La playa que se encuentra en la zona, también llamada Cavallería, es una de las mas bonitas de la Menorca, alejada del circuito, aunque no esperen verla desierta en temporada alta. Tiene una extensión de aproximadamente quinientos metros, con arenas un poco gruesas, pero de tacto agradable en la piel.

Menorca: Cabo y Faro de CavalleríaImágenes: acantilados del Cabo y Faro de Cavallería /Primer plano del Faro de Cavallería.

Islas griegas: Alonisos

Islas griegas: AlonisosAlonisos, a decir por sus propios habitantes; la isla donde los azules se mezclan con los verdes.

Esta hermosa isla es otro ejemplo de vegetación que todo lo invade, hasta la costa misma, de pinares en la playa, aromatizando el ambiente, un estímulo mas para los sentidos.

Aquí el olfato será fundamental para que nunca olvides ésta, una mas de las islas griegas pero con encanto particular.

De las islas que pueblan el Mar Egeo, es la que tiene los abismos mas espectaculares. De forma alargada, una de sus costas es escarpada y rocosa y la otra se encuentra cubierta de frondosos árboles.

Alonisos también es un escenario único para la contemplación de fauna marina, ya que se acercan grandes bancos de focas y delfines.

Toda el área de las Islas Espóradas es zona protegida por el gobierno griego, pero en Alonisos tiene prioridad el cuidado de la “foca monje”, en grave peligro de extinción, siendo una de las especies de mayor tamaño y longevidad, muy delicadas, que prefieren los suelos rocosos y ineludiblemente unas aguas perfectamente limpias y libres de contaminación.

En el poblado de Steni Vala se encuentran las instalaciones del Parque Nacional Marino de Alonissos-Norte Espóradas (NMPAS), el primero constituido en Grecia y el de mayor área de influencia, siendo la isla de Alonisos la única habitada del Parque.

Cuenta con un par de áreas de camping, uno en Steni Vala y el otro cerca del puerto Patitiri, para aquellos que quieran estar más en contacto con la naturaleza. La presencia de seres humanos en el resto de islas que componen el Parque se suscribe a pastores y guardianes.

Steni Vala es un pequeño puerto natural, donde atracan los pesqueros y las embarcaciones de recreo y junto el que se ha desarrollado un pintoresco pueblo típico griego, con tabernas y alojamientos turísticos y donde se encuentra el Centro de Rescate y Rehabilitación, encargado del cuidado de las focas heridas o huérfanos, hasta poder realizar su re-introducción en el medio natural.

Imagen: Isla griega Alonisos

Le Mont-Saint-Michel o Monte de San Miguel

Le Mont Saint Michel o Monte de San MiguelFrancia es un país con infinitas opciones turísticas, además de su capital cargada de históricos monumentos, romanticismo, moda y cultura, también alberga pequeños pueblos marinos llenos de encanto.

Una de las regiones que recibe multitud de visitantes es Normandía, mas concretamente Le Mont-Saint-Michel o Monte de San Miguel, que compite con las atracciones de la ciudad luz en número de turistas que recibe al año.

Este monte tiene tres aspectos fundamentales que lo dotan de atractivo, por un lado el sitio donde está situado, en segundo lugar las mareas que rigen sobre él y por último la arquitectura que se desarrolló a través de los siglos en ese lugar.

Le Mont-Saint-Michel se podría decir que es una isla. Es un promontorio granítico en medio de la desembocadura del río Couesnon, que forma una bahía al llegar al océano Atlántico y que toma su nombre de la impresionante abadía que se alza en las alturas, visible a través de las llanuras desde muchos kilómetros antes de estar a sus pies.

En una superficie de aproximadamente 280 hectáreas se asientan edificios a cada cual mas atractivos, al punto de que están inscriptos como monumentos históricos, además de que el conjunto en su totalidad fue catalogado como Patrimonio de la Humanidad en los listados de la Unesco.

El Monte de San Miguel ha sido desde siempre una fortaleza inexpugnable gracias a las mareas, cuando está alta, el monte está rodeada de agua, pero cuando baja, las arenas son trampas mortales donde muchos caballeros perdieron la vida en el intento de conquistarla.

La leyenda habla de una visión que tuvo un obispo del siglo VIII que situaba como lugar de culto a Saint-Michel, al Arcángel San Miguel, en ese lugar remoto de Normandía.

Como en todo lugar de culto, poco a poco comenzaron a florecer alrededor construcciones capaces de brindar descanso a los peregrinos, además de otros para el comercio y las necesidades de quienes vivían allí, con períodos de aislamiento debido a las mareas.

Actualmente se puede acceder al Monte de San Miguel por carretera.

Le Mont Saint Michel o Monte de San Miguel

Imágenes:  Le Mont-Saint-Michel de día Le Mont-Saint-Michel de noche

 

Isla Palagruža: destino solitario

Isla Palagruža: destino solitario

Hay quienes trabajan en una pequeña oficina, en un pequeño cubículo, en solitario y su mayor deseo es disfrutar de unas vacaciones al aire libre y rodeado de multitudes, gente por todas partes, cuanta mas personas, mejor.

Por otro lado, hay turistas que quisieran perderse del mundo habitado, porque a diario sufren el roce constante con sus congéneres.

Para este segundo grupo y para los que dispongan de una considerable cantidad de dinero, las posibilidades de encontrar sitios solitarios cada vez en menor, pero aún quedan islas despobladas.

Palagruža o Pelagosa es un pequeño archipiélago de Croacia, en el Mar Adriático, que en la actualidad carece de población humana permanente, aunque si hay rastros de civilización, ya que la Isla de Palagruža tiene muelle, un faro, una estación meteorológica y una solitaria iglesia.

Es en la actualidad una reserva natural, con una rica flora mediterránea, que se ha desarrollado gracias a su ubicación un tanto inaccesible. Se pueden apreciar en la isla una considerable variedad de especies de pequeñas orquídeas y en el mar peces poco comunes, aunque el buceo individual está prohibido.

En el punto mas alto de la isla y con una altura de noventa metros se encuentra el Faro de Palagruža, construido en el año 1875. Dentro del mismo se dispone de dos apartamentos, uno de aproximadamente 50 m² y otro mas pequeño, de 48 m² , ambos con dormitorio, sala, cocina y baño.

Quien quiera convertir en realidad el sueño de dormir en un antiguo faro, rodeado del inmenso mar, solo debe tener en cuenta que no es un destino apto para personas mayores, es importante un buen estado de salud, por las noches estarán completamente aislado de la civilización.

Imprescindible hacerse con un suministro de agua y comida, suficiente para los días que se estipulen de hospedaje, ya que un servicio de lanchas dejarán al turista en el muelle, luego de tres horas de recorrido en mar abierto y pasarán a recogerlo cuando les sea indicado.

Imagen: Faro de Palagruža