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Madeira

Madeira es un archipiélago atlántico de origen volcánico, perteneciente a Portugal, integrado por dos islas habitadas: “Madeira” y “Porto Santo” e islas no habitadas: “Islas Desertas”, un grupo de tres islas alargadas y rocosas y las “Islas Salvajes”, otro grupo de tres islas mas unos islotes con costas muy escarpadas que dificultan su acceso.

Su ubicación geográfica y su topografía hacen que el archipiélago cuente con temperaturas suaves y agradables. El agua del mar oscila entre 26°C en verano y 17°C en invierno.

La isla principal, Madeira, tiene una formación de macizo montañoso. Su punto más alto es el Pico Ruivo, con 1862 metros. La variedad de paisajes escarpados se pueden apreciar desde el aire mediante una importante cantidad de teleféricos y ascensores que se han ido construyendo a través de los años por toda la isla.

Su capital es Funchal, situada en la costa sur de la isla y escala de los cruceros más populares por el océano Atlántico.

La isla es famosa por el vino de Madeira, la artesanía de mimbre, los bordados, las flores exóticas y las frutas tropicales, todo lo cual se puede encontrar en su famoso “Mercado dos Lavradores”, donde se mezclan todos los colores, aromas y sabores de la isla y un buen punto de partida para conocerla.

La ciudad carece de buenas playas naturales, por lo que se han construido piscinas públicas junto al mar con agua marina y arenas doradas, llevadas principalmente desde Marruecos y Portugal.

La isla de“Porto Santo” tiene una gran playa natural de casi 10 kilómetros de extensión, con finas arenas y aguas cristalinas.

La principal actividad económica de la región es el turismo. El Atlántico permite practicar deportes náuticos: vela, pesca, esquí acuático, surf y otra diversidad de actividades como avistamiento de ballenas y delfines. Para los amantes del submarinismo, cuenta con una de las primeras reservas naturales submarinas de Europa.

Imágenes: vista de la isla de Madeira | Piscina en Funchal

Las Maldivas

La República de las Maldivas es el país mas pequeño de Asia, en cuanto a superficie y a población, a pesar de que la componen nada menos que mil ciento noventa y seis islas coralinas, de las cuales doscientas tres son habitables. Todo este collage de mar e islas ocupa tal extensión que hace que Las Maldivas sea uno de los países más dispersos del mundo.

También sustenta el récord mundial de ser el mas llano, ya que su punto mas elevado alcanza los dos metros con treinta centímetros sobre le nivel del mar, particularidad que no es muy favorable, considerando que lo hace vulnerable a cualquier subida del mar, fenómeno que ocurre cada día provocado por el calentamiento global y el deshielo de los casquetes polares.

Este país insular está situado en el Océano Indico, al suroeste de Sri Lanka y de la India, con clima tropical moderado y húmedo, con una temperatura que se mantiene constante a lo largo de todo el año, pocas veces la temperatura baja de los 25°C.

Para disfrutar de este paraíso se requiere de un elevado desembolso económico, lo que lo convierte en un destino de turismo de lujo, donde se encuentran pocos “hoteles” y muchos complejos hoteleros y resorts con todas los servicios.

A su favor hay que decir que un gran porcentaje de los ingresos son utilizados en la conservación de las islas, para mantener el entorno natural en las mismas condiciones en que se encontraba antes de la llegada de extranjeros de vacaciones y de esta manera el gobierno puede seguir explotando económicamente las islas sin que pierdan su atractivo.

El éxito turístico de Las Maldivas se debe a su modelo de gestión y a la riqueza cromática con que la naturaleza ha dotado a sus aguas, su flora y su fauna, con abundancia de vida sub-acuática, que las han trasformado en los primeros destinos entre los buceadores de todo el mundo.

Por último decir que el presidente Mohamed Nasheed dispuso en 2008 constituir un fondo para comprar territorio en el continente, previendo la posibilidad de que en el futuro deban realizar un éxodo nacional por la desaparición de las islas.

Imágenes: Vista de un complejo hotelero | Bungalows

Islas Cies: sinónimo de naturaleza

Galicia se caracteriza por su diversidad de destinos turísticos: cultura, religión, gastronomía, enología y naturaleza en estado puro.

Las Islas Cies son uno de los destinos más importantes, ideales para pasar un día en familia, disfrutando de este paraíso declarado Parque Natural en 1980 y perteneciente al Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia.

Este archipiélago se encuentra en la entrada de la Ría de Vigo, Pontevedra y está compuesto por tres islas principales: “Monteagudo”, “Isla de O Faro” e “Isla de San Martiño”.

El fondeo en las islas está muy controlado para prevenir que las anclas destrocen los fondos marinos, por lo tanto es mejor llegar a ellas en trasporte marítimo público. Zarpan barcos regularmente en verano desde el puerto de Cangas, Baiona o Vigo. En el momento de comprar el billete te preguntarán el tiempo de estadía.

Las islas no disponen de hotel. Si quieres pernoctar en ellas deberás llevar sobre o saco de dormir y tienda de campaña e instalarte en el camping, que debes reservar con antelación a la fecha del viaje. Tiene capacidad para ochocientas plazas y dispone de servicio de duchas públicas y lavadero.

Encontrarás un par de restaurantes y cafeterías, con un menú poco sofisticado. Puedes comprar un bocadillo y un refresco y sentarte en la playa a disfrutar del panorama.

Las islas son un espacio natural protegido y muy vigilado, cualquier daño a la flora o a la fauna será penalizado. La pesca, caza, encender fuego y tirar basura está prohibido. Al llegar te solicitan que toda la basura que generes la mantengas contigo durante tu estadía y la deposites, antes de irte en los contenedores que se encuentran en el embarcadero.

En cuanto a su fauna, destaca la colonia de Gaviotas Patiamarillas; las islas son el mayor refugio del mundo de esta especie, con unos veintidós mil ejemplares.

Si te gusta hacer senderismo, el Parque Nacional cuenta con guías especializados para la realización de rutas con diferentes niveles de dificultad. Es un servicio gratuito y con un número reducido de participantes, por lo que se recomienda apenas llegar acercarse al punto de información.

¡A disfrutar!

Imagen: Praia das Rodas.

Formentera: paraíso del Mediterráneo

La isla de Formentera es conocida como el último paraíso del Mediterráneo, gracias a la labor de los lugareños que han trabajado incansablemente para permitir que el turismo no sea una actividad contrapuesta con la protección del medio ambiente.
Es una pequeña joya rodeada de playas con aguas cristalinas y muy buen clima, a la que solo se puede acceder en barco desde Ibiza.
La mayor parte de la costa carece de construcciones, por lo que se pueden disfrutar de playas paradisíaca pero sin privarnos de las comodidades y los servicios de cualquier otro destino europeo.
Es un sitio ideal para descansar y disfrutar del sol, pero también para la realización de turismo activo. Muy recomendable es el submarinismo por la transparencia y temperatura del mar. Se pueden practicar variedad de deportes náuticos, ya que la forma de la isla facilita la práctica de la vela y del windsurf durante todos los días del año.
En Formentera te sentirás libre, la luminosidad del lugar tiene cierta magia que la hace diferente. Muchos artistas la visitan como fuente de inspiración y quedan atrapados, trabajando allí en las mas diversas artes que los turistas pueden adquirir, desde ropa hasta joyas.
Pero no todo es playa, existe una Formentera rural que mantiene sus costumbres, fiestas y danzas. Las celebraciones más importante son las que tienen que ver con el santo patrón de la isla: Sant Jaume, cada 25 de Julio.
Unos días antes, el 16 de Julio, se celebra en La Savina y en Es Pujols fiestas en honor a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros.
En cada una de ellas se organizan bailes populares para lucir los atuendos tradicionales. Las mujeres visten pañuelos, toquillas y delantales bordados y sobre el mantón, rodeando el cuello, la emprendada, la joya heredadas generación tras generación, compuesta de hileras de collares de oro, cordoncillos y un conjunto de ave-corona-crucifijo cuyo valor es incalculable.
La música interpretada con instrumentos locales como la flauta, el tambor y grandes castañuelas grabadas al fuego amenizan las celebraciones invitando a los asistentes a bailar el ball pagés, la danza típica.

Imagen | Formentera