Indonesia: Yogyakarta
A Yogyakarta la llaman la perla cultural de Java, por ser un centro de arte, por concentrar un rico patrimonio, en parte herencia de su época colonial cuando ostentó la categoría de capital real, por sus centros de educación superior y por su oferta de ocio: muestras de “batik”, el estampado de telas con una técnica original creada en la isla, espectáculos de ballet y danza, música, poesía y marionetas.
Es la segunda ciudad en importancia de la Isla de Java, después de su capital: Yakarta.
Distante a diecisiete kilómetros de Yogyakarta se encuentra el complejo hinduísta de Prambanan, un conjunto de templos construidos a mediados del siglo IX, que incluyen santuarios dedicados a las divinidades Shiva, Vishnu y Brahma.
Es considerado uno de los mayores y más hermosos vestigios arqueológicos del sudeste asiático, lamentablemente afectado por los frecuentes sismos que sacuden la isla.
En la propia ciudad de Yogyakarta, la vida está en la calle. Al final de su principal y mas bulliciosa avenida, Jalan Malioboro, encontramos el sitio mas destacado para visitar, el “Kraton” o “Palacio del Sultán”.
Dentro de una muralla blanca se encuentra la residencia del actual sultán, galerías de arte, tiendas y cafeterías, junto con otras casas donde viven muchos sirvientes del palacio y gentes comunes, amables y hospitalarios.
El sultán cuenta con doscientos criados que deambulan por el recinto vestidos con el traje tradicional de Java, descalzos y ataviados con un vistoso tocado denominado “blangkon”, realizado en tela de “batik” y que se utiliza como un sombrero.
El palacio funciona como un museo. Se pueden visitar varias salas, algunas muy suntuosas como la “Sala del Trono” y se pueden contemplar objetos e imágenes de los antiguos sultanes, vestimenta y mobiliario típicos, instrumentos utilizados en diferentes épocas de la historia de Java.
A diario se ofrecen espectáculos de danza y de marionetas, imperdibles.
Imágenes: Espectáculo en el “Kraton” / Sala del “Palacio del Sultán”





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