Las cataratas del Niágara

Las cataratas del Niágara son un conjunto de cataratas enormes por su anchura que están situadas en Norteamérica, entre Estados Unidos y Canadá. En total son tres cataratas, las cuales están situadas en el río Niágara, las cataratas de Ontario en Canadá (también conocida como las cataratas de la herradura o cataratas canadienses) las de Nueva York, Estados Unidos (llamadas cataratas estadounidenses) y las cataratas de velo de novia, también en Estados Unidos, siendo la canadiense la mas grande y conocida, mientras que la de velo de novia es la mas pequeña (Ver mapa de la situación de las tres cataratas). Ninguna de las tres son conocidas por la altura de estas, si no, sobre todo, por su anchura y por su espectacularidad, ya que llevan una gran cantidad de agua debido a su cercanía a los grandes lagos de Norteamérica.
La creación de las cataratas se debió a una glaciación que se produjo hace unos 10000 años, creando las que a día de hoy son las mas famosas del mundo y una de las grandes maravillas de la naturaleza. Cuentan con una altura media de unos 56 metros y en total tienen mas de un kilómetro de ancho (unos 800 metros la Canadiense, unos 15 metros la cataráta del velo de novia y unos 325 metros la catarata de Nueva York)
Las cataratas están situadas junto al pueblo cataratas del Niágara. Ten en cuenta que existen dos pueblos con el mismo nombre, uno en el lado estadounidense y otro en el lado canadiense, ambos, lógicamente viven prácticamente en su totalidad de los ingresos turísticos que generan las cataratas. Los dos pueblos están pegados a las cataratas, por lo que es un buen lugar para alojarse en caso de que vayas a visitar únicamente esa zona. El pueblo canadiense tiene mas cosas que ver y mas zonas de alojamiento, incluso hoteles con vistas directas a las cataratas, aunque la zona estadounidense es algo mas barata en lo que a alojamiento se refiere.
Si deseas visitarla, no importa la fecha en la que vayas, puesto que llevan agua durante todos los días del año, nunca se quedan secas (salvo en los años 60, que desviaron provisionalmente su caudal) y es muy raro que se congelen completamente (aunque alguna vez ocurrió). Pueden verse de forma gratuita desde los diversos puentes que cruzan las cataratas o desde alguno de sus miradores, tanto junto a la catarata como en frente de ella. Si deseas verlas desde otro punto de vista, también puedes hacer una visita mas de cerca en barco, que te dará la sensación de que te metes justo debajo de la catarata, o desde un helicóptero, con una de las muchas empresas que se dedican a ello.
En resumen, es una visita que creo que se debería de hacer al menos una vez en la vida, ya que es algo realmente impresionante, y cuanto antes mejor, no vaya a ser que el cambio climático acabe con esta maravilla de la naturaleza.
Imagen | Flickr

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