Posiblemente, la ciudadela amurallada mas espectacular y con el máximo de construcciones medievales restauradas y en perfectas condiciones de conservación se encuentra en el sur de Francia y se llama Carcasona.
Dista aproximadamente ochenta kilómetros de Toulouse, la cuarta ciudad en importancia del país galo, con lo cual está perfectamente comunicada. Si deseamos hacer el viaje en coche con origen en España, desde Barcelona nos encontramos una autopista que nos conducirá sin desvíos hasta la ciudad francesa.
Desde los inicios de la humanidad las tierras que ocupan la actual Carcassona estuvieron habitadas. Por estos territorios infinidad de peregrinaciones de toda índole la atravesaron, ya que está ubicada en un zona estratégica, de camino entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.
Algunas de las murallas se comenzaron a construir entre los siglos III a IV, pero en sucesivas épocas fueron derribadas y vueltas a levantar.
El castillo principal fue erigido en el siglo XII, tornándose en inexpugnable y llegando de esta forma hasta nuestros días, que con las debidas obras de rehabilitación, todo el conjunto de Carcasona fue declarada por la Unesco en el año 1997 como Patrimonio de la Humanidad.
Desde antes recibía infinidad de turistas, pero una vez efectuada la declaración por parte de la Unesco, se ha convertido en un atracción mayor. Todo está escrupulosamente cuidado y planificado para realizar una completa explotación de las impresionantes construcciones y murallas de la ciudadela de Carcassona.
Desde un crucero en barco por el río Aude que la rodea, visita en calesa, la posibilidad de alquilar bicicletas, de realizar un tour en un pequeño tren, además de las rutas guiadas a pie, acompañados por funcionarios especializados de la Oficina de Turismo, se cuenta con variedad de servicios.
Si se quiere realizar el paseo libremente, es posible, también disponen de alquiler de audio-guías.
Desde mayo hasta septiembre, la ciudadela fluye de visitantes y de servicios disponibles, bajando la actividad en los meses otoñales e invernales, pero tal vez sea el mejor momento para disfrutar de esta maravilla, con la luz mas tenue, los días mas nublados que lo convierten todo en mas realista, dándole un toque bucólico único.
La ciudadela de Carcasona está rodeada por una doble muralla, encontramos dos recintos amurallados concéntricos. En medio de ambos, se dispone de un amplio espacio por el que podemos deambular y disfrutar de las cincuenta y dos torres y una gran cantidad de almenas y distinguir los diferentes estilos de la arquitectura militar a través de los siglos.
Esa separación que hoy se utiliza para transitar, cumplió una importante función defensiva, ya que desde la muralla interior se defendía de los ataques, si no se podían controlar y el enemigo llegaban a ese espacio abierto, eran presas fáciles, por no tener lugar para cubrirse. Además, una vez que los atacantes habían llegado a esa zona, podía entrar en acción la caballería para combatir a los intrépidos.
El acceso a la ciudadela medieval es gratuita y se puede caminar libremente por entre las murallas, las calles estrechas, apreciando el trazado original de una ciudad medieval, con sus fachadas de piedra, sus barrios de artesanos e infinidad de tiendas de suvenirs.
En la actualidad, dentro de la ciudadela viven muchas familias, principalmente artesanos y los propios tenderos, que tratan de perpetuar las tradiciones medievales.
Las mayores joyas arquitectónicas son el Castillo de los condes de Carcassona y la Basílica de Saint-Nazaire, a la que también se puede ingresar sin pagar entrada. Está abierta todos los días del año y los domingos por la mañana celebran misa, recomendable asistir para apreciar su coro rodeado de una vitrales magníficos.
Carcasona, la ciudadela medieval por excelencia.
Imagen: La ciudadela de Carcasona


