Hay quienes trabajan en una pequeña oficina, en un pequeño cubículo, en solitario y su mayor deseo es disfrutar de unas vacaciones al aire libre y rodeado de multitudes, gente por todas partes, cuanta mas personas, mejor.
Por otro lado, hay turistas que quisieran perderse del mundo habitado, porque a diario sufren el roce constante con sus congéneres.
Para este segundo grupo y para los que dispongan de una considerable cantidad de dinero, las posibilidades de encontrar sitios solitarios cada vez en menor, pero aún quedan islas despobladas.
Palagruža o Pelagosa es un pequeño archipiélago de Croacia, en el Mar Adriático, que en la actualidad carece de población humana permanente, aunque si hay rastros de civilización, ya que la Isla de Palagruža tiene muelle, un faro, una estación meteorológica y una solitaria iglesia.
Es en la actualidad una reserva natural, con una rica flora mediterránea, que se ha desarrollado gracias a su ubicación un tanto inaccesible. Se pueden apreciar en la isla una considerable variedad de especies de pequeñas orquídeas y en el mar peces poco comunes, aunque el buceo individual está prohibido.
En el punto mas alto de la isla y con una altura de noventa metros se encuentra el Faro de Palagruža, construido en el año 1875. Dentro del mismo se dispone de dos apartamentos, uno de aproximadamente 50 m² y otro mas pequeño, de 48 m² , ambos con dormitorio, sala, cocina y baño.
Quien quiera convertir en realidad el sueño de dormir en un antiguo faro, rodeado del inmenso mar, solo debe tener en cuenta que no es un destino apto para personas mayores, es importante un buen estado de salud, por las noches estarán completamente aislado de la civilización.
Imprescindible hacerse con un suministro de agua y comida, suficiente para los días que se estipulen de hospedaje, ya que un servicio de lanchas dejarán al turista en el muelle, luego de tres horas de recorrido en mar abierto y pasarán a recogerlo cuando les sea indicado.
Imagen: Faro de Palagruža
