Unas vacaciones en México no estarían completas sin una visita a la ciudad de Guanajuato.
Es un país con una gran superficie y bañado por dos océanos y aunque los encantos del mar y de los innumerables templos y ciudades sagrada de los antepasados mayas acaparan la atención del turismo, hay un México interior muy rico en historias, sabores, colores y leyendas, mezcla de antiguas culturas y los aportes de los conquistadores que por todas partes hicieron su contribución.
Si está en tus planes viajar el nuevo continente, siempre es bueno dejar un espacio en la agenda para descubrir parte de esas riquezas y en Guanajuato, en el centro del país, encontrarás muchas.
Abundan los colores fuertes y chillones, el ambiente siempre es festivo y alegre y dependiente del lugar desde donde se la contemple, se verá una faceta diferente de la misma.
Guanajuato es llamada la ciudad de los tres niveles y para mi, la que marcó mi cuaderno de viaje de tal manera que nunca la olvidaré, es su nivel subterráneo, pero la vista desde los miradores, desde las alturas, también deja una marca en las retinas.
Pero lo que hace única a Guanajuato es sin duda el sistema de túneles, que desde hace muchos años la convirtieron en una ciudad dinámica.
La urbe se asentó en una zona baja, en una depresión del terreno, rodeada de montañas y sufría constantes inundaciones. Para intentar solucionar los problemas que se suscitaban cada vez que llovía, se ideó una serie de túneles para desagotar esos caudales.
Ese trabajo de ingeniería fue posible gracias a la experiencia del un pueblo que se dedicó desde siempre a la explotación minera, pero los túneles de Guanajuato no son resquicios de antiguas excavaciones en busca de minerales preciosos, como muchos creen.
La cuestión que estos túneles posteriormente se convirtieron en un sistema vial, una manera de regular el tráfico de vehículos y en la actualidad son una red subterránea que conectan las principales avenidas y me parece importante aclarar es que no son solo túneles, son verdaderas calles subterráneas.
Hay algunas pequeñas, de pocos metros, hasta la máxima expresión en la calle Hidalgo. No te puedes perder una caminata por la misma, una caminata de varios kilómetros bajo tierra, pero con calma, hay aceras, bancos, aparcamiento, cruces. La parte superior, lo que se podría llamar el techo, es una obra espléndida, es una bóveda con unos arcos que se vislumbran de una manera especial gracias a la luz que llega desde la superficie.
La mejor manera de ver los tres niveles de Guanajuato es dirigiéndote al Jardín Unión, ubicar la Iglesia de San Diego y asomarte a la calle de la derecha. Desde ahí se ve la entrada a un túnel, que forma el nivel inferior, el movimiento de la gente en tu propio plano o nivel intermedio y si elevas la vista, contemplas un monumento al héroe local, Pípila, en el nivel superior, emplazado en el Cerro de San Miguel, donde hay un mirador al que debes llegar, y una de las formas posibles es el uso del funicular.
Otro de los clásicos es la visita al Museo de las Momias. Son auténticos cuerpos momificados debido a las condiciones del suelo donde fueron enterrados los muertos, un fenómeno que se da en pocas partes del mundo, pero no es un espectáculo apto para todos.
Guanajuato significa monte de las ranas, por lo tanto, no puedes marchar de la ciudad sin un souvenir de una rana tallada en piedra, aseguran que te protegerá, te concederá prosperidad y fertilidad, aunque los trabajos de alfarería son muy especiales, verdaderas obras artísticas de cerámica mayólica.
Esta bellísima y mágica ciudad mexicana fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1988 y cuenta con mas de quinientos edificios históricos protegidos, realmente imperdible.
Imágenes: panorámica de Guanajuato / Calle Hidalgo