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Italia y las Cinque Terre

Las islas tienen un encanto particular, posiblemente por la sensación de aislamiento que provoca saber que se estamos inevitablemente rodeados de agua en los cuatro puntos cardinales.

Otro de los encantos que pueden sustentar las islas son sus pueblos marineros, poblaciones que se forman junto a la costa para recibir lo mejor del mar y para dar la bienvenida a todos aquellos de tierra firme que quisieran visitarlos.

En Italia existe una región de gran atractivo, entre otros, el contar con algunas de las características que pueden atribuirse a una isla.

Sobre el Mar de Liguria, perteneciente al Mar Mediterráneo, en la región de La Spezia, una zona se ha agrupado naturalmente bajo el nombre de Cinque Terre por contar con la característica geográfica de estar encajonadas entre el mar y la montaña, lo que hizo que se aislaran del resto.

Con el fin de aprovechar la fertilidad del terreno, se construyeron terrazas de cultivo sobre el mar. En las pronunciadas pendientes que descienden sobre él, se levantaron muros de contención escalonados y se implantó una técnica que produjo cosechas abundantes, regadas por el sol y protegidas de los vientos. La denominada riviera liguria produce unas vides y unas olivas de gran calidad.

Aunque los asentamientos de población se establecieron en el siglo XII, las obras que le dan el toque medieval se erigieron en el siglo XVI, torres de defensa y fortificaciones contra los ataques turcos, que lograron un mayor aislamiento, haciendo que los pueblos que integran las Cinque Terre se auto-abastecieran, con los frutos de la tierra y de la pesca, no teniendo un gran desarrollo.

En la década del ´70, la industria turística puso sus ojos en la región, lo que hizo que floreciera e incluso parte de los emigrantes empujados por la pobreza regresaron a sus orígenes.

En próximas entregas hablaré de cada uno de estos hermosos pueblos que forman la Cinco Tierras.

Imagen: uno de lo s poblados que conforman las Cinque Terre o Cinco Tierras.

El Coliseo Romano

El Coliseo Romano, junto con el Vaticano, son las principales atracciones turísticas de la ciudad de Roma y reciben millones de turistas al año.

Tal vez el Coliseo incrementara el número de visitas desde que, en julio de 2007 fuera votado mundialmente como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.

A diferencia de los primeros anfiteatros construidos en el transcurso de la historia de la humanidad, cuyo emplazamiento se realizaba en las colinas para que éstas hicieran de muros, el Coliseo de Roma es una estructura que se sostiene por si misma, con forma ovalada y que mide aproximadamente 189 metros de largo, 156 metros de ancho y 48 metros en su parte más alta.

El prefijo anfi significa “alrededor”, lo que implica que los espectadores puedan sentarse alrededor de la arena para asistir a eventos deportivos, por ejemplo y donde no era tan importante la acústica, como en el caso de los teatros.

La maestría de los arquitectos romanos fue tal que, la visibilidad era perfecta desde cualquier punto.

Las gradas comenzaban a cuatro metros sobre el nivel de la pista, con una plataforma o podium protegido por barandas y sobre él se alineaban los asientos, el público de mayor categoría se colocaba abajo y hacia arriba, de manera escalonada, el público ordinario.

Las mejores ubicaciones eran las que estaban encima del podium, en especial los dos palcos ubicados en cada extremo del eje menor del óvalo: al norte el palco del emperador y su familia y al sur el palco del prefecto de la ciudad y los magistrados.

Muchos son los mitos y las leyendas que rondan las antiguas paredes de piedra que aún se mantienen en pie, como una que dice que el Coliseo tenía un techo de lona para proteger a espectadores y gladiadores del sol. Cuando se aprecia el tamaño de la construcción nos parecerá bastante improbable que fuera verdad, increíble que tal superficie pudiera ser cubierta, pero en el último piso, se pueden ver unas molduras de apoyo que servían para sujetar los mástiles a los que se ataba el toldo y en el pavimento también hay restos de unos anclajes utilizados como sistemas de poleas para izarlo.

Se estima que ese mismo mecanismo era utilizado para los espectáculos nocturnos, en los que se colocaba un gran candelabro sobre la “pista”.

Quienes visiten el Coliseo de Roma deben saber que no queda nada del pavimento de la pista, desde los puntos en que está permitido el acceso se podrá apreciar el laberinto de celdas y pasadizos por donde transitaban bestias y hombres.

A nivel del suelo, a la derecha se encuentra la puerta principal del edificio o “Porta Triunphalis” y a la izquierda la puerta por donde se desalojaban las víctimas o “Porta Libitinaria”.

Hace algunos años se emprendió una nueva restauración, cuya primera parte finalizó el marzo de 2011 y que permite acceder al tercer nivel de las gradas, consiguiendo la contemplación de la obra desde una perspectiva única, completa y casi total del monumento, disfrutando de una vista extraordinaria sobre el interior del Coliseo y de toda la ciudad de Roma.

Entrar al anillo superior del Coliseo es fundamental para entender la relación entre el Coliseo, las otras obras de la Roma imperial y la red urbana.

El otro espacio habilitado en el nivel subterráneo incluye la “Porta Libitinaria”. El descenso en el hipogeo permite conocer los espacios que ocupaban temporalmente los animales salvajes y los gladiadores mientras se preparaban para la lucha antes de entrar a la arena.

La entrada al tercer anillo y al hipogeo se permite sólo a grupos acompañados por un guía autorizado.

Imagen: El Coliseo Romano

Lambrusco es Módena

Quienes gustan del buen vino, posiblemente o con una muy alta probabilidad, también gusten conocer sus detalles, su historia, sus orígenes y las características de la tierra que le da vida a tal elixir de los dioses.

Sin lugar a dudas el vino italiano mas conocido internacionalmente sea el Lambrusco y asociado a él la región de Módena.

La historia del Lambrusco es muy antigua y se puede buscar las raíces en épocas de los poetas de la edad clásica; Virgilio habla de un fruto silvestre que crecía a su aire en los prados, una vid apodada “Labrusca vitis”.

Los antiguos romanos disfrutaron del Vino de Lambrusco, pero el reconocimiento internacional actual se debe a que Módena dedica unas 8.000 hectáreas de superficie al cultivo de uva y trabaja para proteger un tipo especial de vid que da cabida a la existencia de la industria vitivinícola más antigua de la zona.

En la zona norte de Italia, protegida por las altas montañas de los Apeninos y en una franja fértil bañada por dos importantes ríos, el Panaro y el Secchia, crecen diferentes tipos de uva lambrusco.

Las bodegas que se encargan de la explotación, han logrado alcanzar una excelencia en la producción y desarrollaron una unión tal que los impulsó a crear un sello de Denominación de Origen Protegida.

Los entendidos enólogos dicen siempre que un vino tiene las características de la tierra de origen y de las manos que lo elaboran. Del Lambrusco dicen que es un vino enérgico, burbujeante, genuino y alegre, como el pueblo italiano.

Un buen recorrido gastronómico para degustarlo in situ debe incluir una visita a Módena, a Santa Croce, en las llanuras de Carpi, una provincia occidental de Módena, Sorbara, donde los ríos Panaro y Secchia casi se tocan y Castelvetro, al sur.

Imágenes: hojas de Lambrusco / Vid Lambrusco madura

Isla de Murano

Uno de los centros mundiales del vidrio artístico se encuentra en la isla veneciana de Murano.

Dista aproximadamente un kilómetro de Venecia y es famosa por la amplia variedad de obras en vidrio que se crean de manera artesanal, desde vasos, copas, lámparas, jarrones, figuras decorativas, hasta bisutería en vidrio.

Originariamente esta actividad se desarrollaba en la propia Venecia, pero este oficio representaba un gran riesgo de incendio, por lo que se trasladó a una isla cercana.

La Isla de Murano recibe infinidad de turistas que son abordados al desembarcar del vaporetto (el transporte público) e invitados a visitar las numerosas fábricas, para que observen a los artesanos en acción realizando el “soplado del vidrio”. Una vez terminada la pieza, los asistentes son conducidos a la tienda para que adquieran algún recuerdo.

Si con la visita a las fabricas no es suficiente, la isla cuenta con el “Museo Vetrario”. Fue fundado en 1861, con el objetivo de dar a conocer al público los detalles del arte de los trabajadores del oficio más respetado de la ciudad. Ofrece un recorrido a través de la historia de la elaboración del vidrio, con más de cuatro mil piezas, algunas de épocas remotas, frascos fenicios, objetos romanos, egipcios, cálices, espejos, cuentas de caleidoscopio y piezas contemporáneas que muestran la evolución de la técnica de fabricación.

Otro sitio para visitar es la “Basílica de Santa María y Donato” y su impresionante mosaico de estilo bizantino. Sus orígenes se remontan al siglo VII, aunque su forma actual se debe a reformas finalizadas en el año 1141. El exterior está recubierto con ladrillos a la vista. La pared interior de la fachada principal está revestida con el enorme mosaico. También destacan el suelo y el techo gótico.

La Isla de Murano en los siglos XV y XVI era el principal centro de producción de cristal de Europa. Los artistas del “Cristal de Murano” gozaban de grandes privilegios para evitar que abandonaran la isla y abrieran un negocio en otra parte y quienes partían, eran perseguidos.

Imagen: Escultura en la calle de la Isla de Murano