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Calais: la puerta de Francia

Considerada la puerta de entrada a Francia y a Europa, Calais se encuentra junto a la costa, en el punto mas cercano con el Reino Unido, del que está separado por el Canal de la Mancha en su sección más estrecha.

Reconstruida casi por completo luego de la devastación ocurrida durante la Segunda Guerra Mundial, es una ciudad moderna y vital, con mucha oferta de ocio, gastronomía y tiendas especializadas, a las que acuden los ingleses para aprovisionarse de ciertos artículos que en su país de origen están gravados con un porcentaje mayor de impuestos.

Pero también tiene un importante patrimonio, con monumentos declarados de interés y que forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, cuidadas playas y un rico paisaje natural.

Una de las imágenes mas representativas de la ciudad de Calais es el Ayuntamiento, con su espectacular Torre del Reloj.

El Ayuntamiento de Calais es una bella obra de estilo renacentista inaugurado en el año 1925, rodeado de jardines y que destaca en el paisaje por la altura de su torre y a la que se acercan los turistas también para contemplar la famosa escultura en bronce titulada Los burgueses, del artista Auguste Rodin, en homenaje a los defensores de la ciudad al inicio de la Guerra de los Cien Años.

La otra imagen característica de Calais es su largo muelle de madera, que se adentra en el mar del Canal de la Mancha, del que disfrutan caminantes y pescadores.

También el puerto es un punto de interés, tiene mucho movimiento gracias a que funciona un servicio de ferry que la comunica con Dover. Se puede acceder con el coche, disfrutando de la travesía marina, y una vez en Calais, desplazarse sin depender del transporte público, al igual que si se utiliza el Eurotunnel que la une con Folkestone.

Imágenes: El Ayuntamiento de Calais / Muelle de Calais

Eurotunnel: uniendo Francia con Reino Unido

Si estamos viajando en coche por el norte de Francia y el Océano Atlántico se interpone en nuestro camino para cruzar al Reino Unido, es un buen momento para emprender una travesía submarina.

Desde el año 1994 una gran obra de ingeniería une ambos países con un túnel que atraviesa el Canal de la Mancha: el Eurotunnel.

Para utilizar los servicios del Eurotunel hay dos alternativas, o bien viajando en el Tren Eurostar o bien embarcando nuestro propio vehículo en los vagones del transporte ferroviario. Los conductores entran en el tren y una vez asegurado el coche, pueden permanecer en él o bajar y caminar mientras se cruza el túnel.

Si el coche va ocupado con el máximo número de pasajeros, es una opción muy económica para realizar el trayecto, ya que el billete incluye hasta nueve personas y si se compra con anticipación se obtienen importantes descuentos.

Por otra parte si no se tenía previsto realizar la travesía, no será necesario esperar demasiado tiempo para embarcar, porque tienen una alta frecuencia, hasta cuatro salidas por hora, reforzada en la época veraniega, ya que las dos ciudades que une el Eurotunnel son importantes localidades destinadas al descanso y al esparcimiento.

El Eurotunel tiene una longitud de cincuenta kilómetros, desde la estación de Calais en Francia hasta la estación de Folkestone en el Reino Unido, que se cubren en unos treinta y cinco minutos de viaje. De la extensión total de cincuenta kilómetros, unos cuarenta se encuentran bajo el mar, a una profundidad de cuarenta metros.

Esta compuesto de dos túneles de sentido único, además de los túneles de servicio, que tienen como finalidad llegar rápidamente a cualquier sección en caso de incidentes y también para la circulación de aire, que contribuye a disminuir la presión que ejerce el mar que lo cubre.

Imágenes: Ingresando en coche al tren / Cruzando el Eurotunnel

El Cabo y Faro Fréhel

Unas de las mejores vistas del Océano Atlántico en Bretaña, las tenemos en el Cabo Fréhel, o Cabo Frec’hel, si lo decimos en bretón, y una de las razones, además de la belleza propia del mar, son sus espectaculares acantilados, con una altura de casi setenta metros y que constituyen parte de la denominada costa esmeralda.

La zona no es solo la favorita de los humanos amantes de la costa, también las aves acampan a sus anchas, constituyendo una gran reserva ornitológica.

Es un lugar espectacular para ver especies de aves marinas, algunas comunes como las gaviotas y otras no tanto, como el alca, con su pecho blanco y su cabeza y alas negras, que mas parece un pingüino, pero que es ave voladora originaria del hemisferio norte.

Desde el Faro de Fréhel, el moderno, construido en el año 1950 y con una altura de treinta y tres metros y una escalinata con ciento cuarenta peldaños, se tiene una panorámica amplia del Canal de la Mancha.

Es una buena oportunidad de ingresar en las entrañas de un faro, ya que son pocas las instalaciones que permiten el acceso y las vistas compensan la cantidad de escalones o la espera para entrar, pero es importante advertir que no está permitido la visita a la zona técnica, ni ver los mecanismos de funcionamiento.

En el Cabo Fréhel la vegetación es agreste, llena de brezos que acompañan al caminante a través de senderos junto al mar, hasta llegar al antiguo faro, que como todas las construcciones de otras épocas aportan la cuota de misterio a un paraje solitario y deshabitado.

Si a la riqueza natural le agregamos un entorno con vestigios histórico, tenemos una combinación perfecta para una excursión completa.

En el otro extremo del Cabo de Fréhel se encuentra un antiguo castillo, Fort La Latte.

Imágenes: El Cabo Fréhel / Faro Fréhel

Carcasona, la ciudadela medieval por excelencia

Posiblemente, la ciudadela amurallada mas espectacular y con el máximo de construcciones medievales restauradas y en perfectas condiciones de conservación se encuentra en el sur de Francia y se llama Carcasona.

Dista aproximadamente ochenta kilómetros de Toulouse, la cuarta ciudad en importancia del país galo, con lo cual está perfectamente comunicada. Si deseamos hacer el viaje en coche con origen en España, desde Barcelona nos encontramos una autopista que nos conducirá sin desvíos hasta la ciudad francesa.

Desde los inicios de la humanidad las tierras que ocupan la actual Carcassona estuvieron habitadas. Por estos territorios infinidad de peregrinaciones de toda índole la atravesaron, ya que está ubicada en un zona estratégica, de camino entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.

Algunas de las murallas se comenzaron a construir entre los siglos III a IV, pero en sucesivas épocas fueron derribadas y vueltas a levantar.

El castillo principal fue erigido en el siglo XII, tornándose en inexpugnable y llegando de esta forma hasta nuestros días, que con las debidas obras de rehabilitación, todo el conjunto de Carcasona fue declarada por la Unesco en el año 1997 como Patrimonio de la Humanidad.

Desde antes recibía infinidad de turistas, pero una vez efectuada la declaración por parte de la Unesco, se ha convertido en un atracción mayor. Todo está escrupulosamente cuidado y planificado para realizar una completa explotación de las impresionantes construcciones y murallas de la ciudadela de Carcassona.

Desde un crucero en barco por el río Aude que la rodea, visita en calesa, la posibilidad de alquilar bicicletas, de realizar un tour en un pequeño tren, además de las rutas guiadas a pie, acompañados por funcionarios especializados de la Oficina de Turismo, se cuenta con variedad de servicios.

Si se quiere realizar el paseo libremente, es posible, también disponen de alquiler de audio-guías.

Desde mayo hasta septiembre, la ciudadela fluye de visitantes y de servicios disponibles, bajando la actividad en los meses otoñales e invernales, pero tal vez sea el mejor momento para disfrutar de esta maravilla, con la luz mas tenue, los días mas nublados que lo convierten todo en mas realista, dándole un toque bucólico único.

La ciudadela de Carcasona está rodeada por una doble muralla, encontramos dos recintos amurallados concéntricos. En medio de ambos, se dispone de un amplio espacio por el que podemos deambular y disfrutar de las cincuenta y dos torres y una gran cantidad de almenas y distinguir los diferentes estilos de la arquitectura militar a través de los siglos.

Esa separación que hoy se utiliza para transitar, cumplió una importante función defensiva, ya que desde la muralla interior se defendía de los ataques, si no se podían controlar y el enemigo llegaban a ese espacio abierto, eran presas fáciles, por no tener lugar para cubrirse. Además, una vez que los atacantes habían llegado a esa zona, podía entrar en acción la caballería para combatir a los intrépidos.

El acceso a la ciudadela medieval es gratuita y se puede caminar libremente por entre las murallas, las calles estrechas, apreciando el trazado original de una ciudad medieval, con sus fachadas de piedra, sus barrios de artesanos e infinidad de tiendas de suvenirs.

En la actualidad, dentro de la ciudadela viven muchas familias, principalmente artesanos y los propios tenderos, que tratan de perpetuar las tradiciones medievales.

Las mayores joyas arquitectónicas son el Castillo de los condes de Carcassona y la Basílica de Saint-Nazaire, a la que también se puede ingresar sin pagar entrada. Está abierta todos los días del año y los domingos por la mañana celebran misa, recomendable asistir para apreciar su coro rodeado de una vitrales magníficos.

Carcasona, la ciudadela medieval por excelencia.

Imagen: La ciudadela de Carcasona