Cantabria: San Vicente de la Barquera
La Comunidad Autonómica de Cantabria posee una belleza salvaje y sin igual.
Ubicada al norte del territorio español, limitando con el País Vasco, con Castilla y León y con el Principado de Asturias, toda su costa está bañada por el mar Cantábrico.
La naturaleza le ha concedido infinidad de colores, el azul profundo del mar, la mezcla de tonos cuando desembocan las caudalosas rías, el verde de los frondosos bosques, el gris de las rocas, que se tornan en blancos picos en invierno.
La región donde se extiende la comunidad ha sido llamada cornisa Cantábrica, que comprende los suelos que van desde el mar hasta la cordillera.
Realmente es una ventana al mar, si nos situamos en los picos montañosos, hacia un lado se perderá nuestra vista en el agua y hacia otro, el terreno se elevará hasta llegar a convertirse en los denominados “Picos de Europa”.
Con pueblos de ensueño, hoy nos detendremos en San Vicente de la Barquera, pequeña población a sesenta y pocos kilómetros de la principal población de Cantabria: Santander.
San Vicente de la Barquera es una típica villa de influencia marinera, construida en la desembocadura de dos importantes rías: Rubín y Pombo.
Con un inconfundible puente de diseño romano, tiene mucha historia en cada piedra de sus calles y edificios.
En lo alto dominan un antiguo castillo y una iglesia, pero es difícil centrar la mirada en el patrimonio monumental ante la majestuosidad de la naturaleza.
El pueblo está enmarcado dentro del Parque Nacional de Oyambre, zona de gran valor y biodiversidad, que engloba montañas con acantilados, extensas playas de abundante arena, con la que se forman hermosas dunas, ademas de los contornos sinuosos que dibujan las rías mientras recorren el terreno hasta llegar al mar, creando marismas multicolores.
San Vicente de la Barquera es un sitio ideal para la observación de aves, aunque los bosques de los alrededores albergan una fauna de lo mas variada, la estrella del lugar son los pájaros.
La creación del Parque Natural de Oyambre en el año1988 ha sido un reto para proteger un área de gran diversidad, una oportunidad para estudiar los efectos de las acciones humanas, en un sitio de gran riqueza no solo paisajística, sino en lo concerniente a la flora y la fauna. Es un ecosistema que lo tiene todo: montes, bosques, praderas y las distintas formaciones que el agua concede con sus movimientos de mareas y caudales que bajan desde las montañas.
Desde el Faro Punta de la Silla, que funciona como Centro de Interpretación del Parque Natural de Oyambre, se tienen las mejores vistas, se puede admirar la costa en todo su esplendor y las diferentes playas, calificadas con la bandera azul “Q de Calidad”.
Hay para todos los gustos, desde calas recogidas e íntimas, hasta la turística y bulliciosa, como por ejemplo la playa “El Tostadero”, con abundantes dunas para recostarse y tostarse al sol, aunque también es lugar de encuentro para los deportistas náuticos.
La playa por excelencia es Merón, la mas extensa, con el mayor oleaje debido a que se encuentra a mar abierto.
Pero volviendo al pueblo, decir que el Castillo del Rey de San Vicente es una edificación espectacular del año 1210, digno ejemplo de arquitectura defensiva. Se estima que sus cimientos datan de mucho antes de la ejecución de la obra por orden de Alfonso VIII, pero en la actualidad y después de su rehabilitación, se puede visitar y disfrutar de eventos culturales, para los habitantes de los alrededores y de exposiciones permanentes para los visitantes, para que puedan conocer a través de piezas y documentos auténticos, la historia de San Vicente de la Barquera y de la región.
Imagenes: vistas del puente romano / la ria en San Vicente de la Barquera










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